APRENDE A DECIR NO

Picture by Kaboompics

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En algunas familias es tradición traspasar cosas que pueden ser aprovechadas por otros miembros ya sea un mueble, una joya, ropa, y hasta casas repletas de cosas. Muchas veces no se pregunta, simplemente, se da por sentado que ciertas cosas se heredan de una familia a otra. Deshacernos de esto es complicado porque podemos herir sentimientos de terceros y aún más decir que no las queremos nos pone en un aprieto muy grande, pero nuestra situación puede cambiar con una respuesta tan sencilla como “no”.

En ocasiones puede que lo que nos traspasan resulte siendo una ayuda, o nos gusta y nos apetece heredar ese objeto. Sin embargo, en otras ocasiones, no nos apetece o no nos viene bien ese gesto de donación/traspaso. En una ocasión una amiga me comentó que un familiar se plantó en su puerta con 5 cajas de ropa que ya no utilizaba su hija y que como estaba semi nueva pensó que podía venirle bien, sin embargo fue todo lo contrario, mi amiga no quería la ropa pero fue incapaz de decir que no la quería. Decir que no resulta más difícil de lo que imaginamos, y no decirlo nos puede llevar a acarrear con cosas que no deseamos tener, y que nos han sido impuestas por otros.

A esto se le llama tener habilidades sociales y concretamente, ser asertivo. ¿Y por qué les hablo de esto? Porque muchas veces nos vemos obligados a aceptar y conservar cosas que no nos apetece tener, ya sea porque no es de nuestro gusto o porque no le daremos utilidad y finalmente terminará arrinconado por ahí ocupando un espacio vital en nuestra casa, o lo que es peor, no tenemos espacio y esto debemos acomodarlo como sea en algún sitio.

No hablamos de herir a nadie ni de ser maleducado, simplemente es una cuestión de defender nuestro derecho a decir “no”. Dejar claro que no nos interesa esto o aquello y que preferimos que lo aproveche otra persona que si lo necesita o que sabrá darle una segunda oportunidad. Dirigir el traspaso hacia otra persona u organización es otra forma de encontrarle un hogar a esas cosas y objetos que no queremos aceptar. Seguramente que quien te lo ofrece lo único que pretende es que se aprovechen alargando su vida útil y si le propones otras formas de hacerlo se sentirá satisfecha de haber ayudado a otros.

Con este pequeño gesto evitamos exponernos a la incómoda situación de tener que aceptar algo que no deseamos tener.

Poner límites a lo que entra por la puerta de nuestra casa nos ayudará a vivir libres de cosas no deseadas, poco útiles y sobre todo cosas que no nos gustan. Nuestro hogar debe estar lleno de cosas que nos hagan felices y nos faciliten la vida.

Atrévete y libérate de todo aquello que no aporta nada en tu hogar.

Picture @kaboompics


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